martes, 8 de julio de 2008

Gimnasia facial



Nuestro rostro es un espejo de nuestro estado físico y emocional; a veces muestra más de lo que desearíamos. Esto es debido a que bajo la piel del rostro tenemos 21 músculos de la expresión, que reflejan alegría, bienestar, enfado, tristeza o dolor, pero con el correr de los años, también dejan marcas.

Para borrar las arrugas de la frente: apoya con firmeza los dedos de las dos manos en la frente y eleva las cejas (sin ayudarte con los dedos). Mantén la contracción durante unos segundos. ¿Quieres también fortalecer los pómulos? Entonces, prueba con esto: aprieta los labios y, con ayuda de los dedos apoyados en las mejillas, estírate la piel hacia afuera. Ahora, resistiendo la fuerza de las manos, intenta fruncir los labios como si fueras a darle un beso a alguien. Para el cuello perfecto se recomienda lo siguiente: apoya el labio inferior sobre los dientes inferiores y con los dedos de ambas manos sobre la base del labio, empuja la piel hacia arriba.

La piel de los párpados es sumamente sensible, de modo que tienden a inflamarse y arrugarse, algo que se evita con masajes en los puntos utilizados en digitopuntura para estimular el drenaje linfático facial. Presionar durante 10 segundos los puntos que se localizan en la base de los dedos (para que te des una idea, en el lugar donde los patos tienen la membrana interdigital). Después de una breve pausa, repite con la otra mano. Este ejercicio sirve para reducir la hinchazón de los párpados. Cierra los ojos y estira la piel del costado exterior de los párpados hacia las sienes.

Abrir los ojos, oponiéndose a la fuerza que ejercen los dedos. Estar así unos segundos; aflojar y estirar otra vez. Ahora mencionaremos un maravilloso ejercicio oriental relajante: cerrar los ojos y apoyar los dedos sobre los párpados. Girar luego los ojos hacia un lado y hacia el otro. Con los dedos medio y anular, dar unos golpecitos suaves en la frente y los párpados superiores e inferiores, desde el ángulo interno hacia el externo del ojo. Por último, apoyar los pulgares en las sienes y estira la piel hacia atrás. Es recomendable repetir este ejercicio unas 10 veces.